SANTA MARIA DE YOKAVIL

Santa María es la ciudad capital del departamento homónimo, en el centro este de la provincia argentina de Catamarca; sobre la costa derecha del río Santa María; a 332 km de la capital provincial San Fernando del Valle de Catamarca. También es considerada la capital de los valles Calchaquíes.

Dependen del municipio las comunas de Fuerte Quemado, Chañar Punco y Loro Huasi, que tienen un delegado comunal electo a su frente.
El Valle de Santa María o de Yokavil fue asiento de milenarias culturas. Diversas parcialidades habitaron la región con la más alta densidad poblacional de su época. Fue aquí donde se desarrolló la Cultura Santa María que influenció durante centurias vastos territorios de Catamarca, Salta y Tucumán. Este valle también fue ocupado por el Imperio Inca desde aproximadamente 1480 d. C. hasta la llegada de los españoles,
La primera misión de muy corta vida, data del s. XVII (1618), llamada Santa María de los Ángeles del Yokavil. A comienzos del siglo XVIII (1710) queda fundado el pueblo con el asentamiento de Ambrosio Muñiz Cancinos y se establece como la fecha de fundación de Santa María el 2 de febrero en honor a su Santa Patrona. Ntra. Señora de la Candelaria. El Valle del Yokavil ofrece un panorama de paisajes sorprendentes, sinuosos caminos y coloridos cerros, en donde los antepasados dejaron sus huellas plasmadas en monumentos y rocas. Entre las pequeñas poblaciones que atraviesan los valles, se destaca la Ciudad de Santa María.

INTI RAYMI , 21 de junio

El Inti Raymi, la Fiesta del Dios Sol Inca, es una de las fechas más sagradas del calendario ceremonial de los Pueblos Andinos del Tawantinsuyu, que incluía al Noroeste Argentino. La festividad coincide con el solsticio de invierno y celebra el fin y el comienzo del ciclo anual, la renovación de las energías del Padre Sol, Tata Inti, fuente de sabiduría y vida para los incas. Cuando los rayos del sol más se alejan, los días son más cortos y las noches más largas, entonces los pueblos americanos del sur, pedían al Sol que volviera a darles sus bondades. Al ocultarse el sol por el oeste el 20 de junio, comenzaba la vigilia para pedirle que sus rayos volvieran a fecundar nuevamente a la tierra y bendijera las cosechas. La noche se pasaba en vela, con cantos, bailes y coplas, con mucho alcohol para soportar las bajas temperaturas y las primeras luces del nuevo día eran recibidas con los brazos abiertos por toda la comunidad. Los españoles prohibieron la celebración del Inti Raymi pues era un rito pagano y promovieron las fiestas de Corpus Christi el 21 de junio y la de San Juan el Bautista el 24 para transculturizar a los indígenas. Poco a poco los pueblos originarios de América han ido rescatando las ceremonias de sus culturas ancestrales y hoy son varias las localidades que vuelven a festejar el Inti Raymi.

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